El otro día escuché a la Sra. que vive a la vuelta de mi casa cuando hablaba con una amiga mientras paseaban el perro que la cuñada de una de ellas le había dejado porque se hizo una escapada de fin de semana. El pequinés en cuestión le ladraba de atrás de la reja a un rodwailer que echaba espuma por la boca y la Sra dijo “Chupate esa mandarina! Miralo al chiquitín!” La verdad, me dejó pensando. No en el coraje del pequeño animal, ni la moraleja del encierro, ni si el tamaño importa. Me quedé colgado de la frase. “Chupate esa mandarina” ¿Por qué decimos esa frase? Uno no anda chupando las frutas y si vas a chupar que sea una naranja que tiene mas jugo. Generalmente no hay ni siquiera una mandarina cerca, entonces por qué aclaramos “esa” como si fuera una entre un montón. Por qué usamos la mandarina y no una manzana o un limón que son mucho mas populares y de reconocido sabor incluso sus cáscaras utilizadas en cantidad de recetas. Definitivamente dudo que alguno de los que está leyendo ...
Hola amigos, en esta ocasión les acerco un servicio de poca importancia pero gran valor. Estoy hablando de los mails que recibimos con una presentación de power point adjunta. Ustedes creen que son muy fáciles de hacer, pero No Señor! Para empezar, hay que intentar desprenderse de todo criterio, buen gusto y lógica. Una vez que logramos este estado de vacío mental, buscamos frases espantosas de "grandes escritores y pensadores", que siempre, fuera de contexto, significan poco y nada. Una vez que seleccionamos un par, ponemos en nuestro explorador -Google images- y empezamos a buscar imágenes de paisajes. Acá hay que empezar a tener un poco más de mal gusto, no por las fotos, que en general son bonitas, sino porque la idea es hacerlas combinar con el texto. Como en el siguiente ejemplo, la vejez y los árboles siempre son buenos para combinar. Otro detalle es la elección del lugar donde vamos a poner la frase y el color. Siempre queda muy bien que sea de difícil legibilid...
En una Bs As melancólica y lluviosa, me envuelvo en mi impermeable y me largo a la calle. Encapsulado con el jazz que suena en mis auriculares, me siento el personaje de una película. Un policía quizás. Veo todo moverse en cámara lenta, al ritmo de una trompeta algo sucia donde también escucho los soplidos. Como un respirar de la urbe que se mete en mi cabeza. La ciudad portuaria está mojada, está mas gris que de costumbre y está viva. Camino sin rumbo, disfrutando de mi protagónico, imaginándome cómo se vería esta escena en un cine. Jugando en mi cabeza, como lo hacía de chiquito. Soñando despierto, para que no puedan despertarme.
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